Hay clubes que poseen sus recursos y no dependen del estado ni de ninguna
entidad provincial. El ejemplo es Deportivo Comercio (Santa Sylvina), un club
con muchos ingresos pero que hace a base de costos e ideas, tal es así, el bingo
de Santa Sylvina, uno de los más grandes del interior provincial, es uno de los
más recaudadores de toda la Provincia que lleva millones de dinero como en
premios, sirve para solventar gastos para su club. Los demás clubes, tienen
pero dependen demasiado del estado. En la actualidad, un club para jugar, por
ejemplo, un Federal A de fútbol -tercera categoría de fútbol nacional- debe
ostentar un presupuesto superior al millón de pesos y, por cómo está la
Provincia, imposible para el mismo. A diferencia de otras provincias
(Corrientes, Tucumán, Salta, etc.), no dependen demasiado del dinero estatal
por la cultura deportiva, aclaremos, la mayoría de esas provincias se respira
fútbol.
A esos recursos, sumémosle a la
sociedad. El Hincha argentino es muy pasional, no tiene problemas en hacer
locuras por su club y lleva a cometer problemas graves como: pelear, matar,
romper, insultar, entre otras que sufre el club. Lleva a sanciones, sin público
local ni visitante, quita de puntos, sanciones económicas -apenas poseen
dinero, le quitan-, en fin. La sociedad pierde interés por los deportes que,
dividimos en dos: el amante del deporte
y del club, los que tienen
familiares jugando, igual manera no hace falta aclarar, el argentino es
resultadista. Entonces, los clubes ante la crisis y el sufrimiento persistente,
sale a remarla contra toda marea. La
problemática no queda en un solo deporte, hay agresiones en otras disciplinas,
llevan a la definición de varios problemas como sanciones, a los jugadores que
no van a entrenar más después, haciendo peor aún el panorama. Esto, ahuyenta a
las familias de los escenarios deportivos.
A todo esto, siguen los clubes e
instituciones haciendo frente a las crisis que aparecen día tras día. A veces,
los recursos disminuyen junto con la gente, pero siempre hacen lo posible por
sobrevivir. En tanto, la solución parece serles esquivo y, sin embargo,
continúan siendo un centro de atención a los niños, jóvenes, adolescentes,
adultos, porque no, ancianos. Pero la crisis económica que afecta al País en la
actualidad, preocupa a varias instituciones con los aumentos y demás.



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